Sesiones con parejas

Las sesiones con parejas son algo especiales, pues pueden venir con diferentes roles y tenemos que disfrutar todos; así que, arriba la imaginación.

De entrada decir, que en mi mazmorra yo soy el único que manda sobre todos los asistentes. Así están las normas y al que no le interese que no venga.

Diferentes tipos de parejas que han venido o pueden venir si llegamos a un acuerdo:

  • Pareja de los dos sumisos.
  • Pareja de Amo/a y sumisa/o
  • Pareja de sumisa y voyeur o cornudo o curioso etc.

 

Pareja de: los dos sumisos.

Para mí esta es la mejor pareja, pues solo he de centrarme en ejercer de Amo con ambos.

Que sí, que cada uno puede tener límites y gustos diferentes. Pero así y todo es una sesión sencilla.

Suponiendo que sean pareja en su vida cotidiana, me gusta hacer que interactúen entre ellos, que se vean mutuamente o todo lo contrario, impidiéndoles la visión del otro, sólo que lo escuchen gemir o quejarse sin saber el porque. ¿Estaré siendo cruel con su encantadora esposa? ¿Qué le estoy haciendo? ¿Y qué le espera a él? ¿Estaré preparándole alguna putadita?  Todo esto para aumentar el morbo y la excitación de todos.

 La compenetración que tienen ellos entre si, me va de fabula para generar humillaciones o morbo o una preocupación sana en ellos por el bienestar de su pareja. Cosa que si son una sumisa y un sumiso que ni se conocen, pues no es lo mismo.

Claro, cada pareja es diferente. Y ahí está el quid de la cuestión, en averiguar que les da más morbo a ellos y que a mí también me guste claro.

 

Pareja de: Amo/a y sumisa/o

Ejemplo de esto, fue obedientenena que vino con su Amo. Muy buenas horas pasamos; como siempre, se hizo corto.

Aquí se acuerda con el Amo/a todo lo que se le puede hacer y lo que no; me gusta que la parte sumisa esté delante y oyendo como su Amo/a y yo negociamos su entrega a mí.

La palabra de seguridad la puede decir cualquiera de los dos y se para todo.

Una vez llegado al acuerdo en las condiciones de la sesión, todo el poder sobre la sumisa recae sobre mí; no es que el Amo/a visitante no tenga autoridad sobre su sumisa, es que me la ha cedido y normalmente no puede dirigir ni ordenar a su sumisa hasta que yo le devuelva ese poder a él/ella.

Puede alentarla, darle alguna caricia rápida en caso de que la note nerviosa o similar, pero siempre poca cosa para que la magia de la sesión no se rompa.

Si todo ha ido bien, al final suelo dejar que Amo/a y su sumisa/o jueguen un poco si así lo desean en mi mazmorra.

 

Pareja de: sumisa y voyeur o cornudo o curioso etc.

En esta situación empiezo por marcar las normas del acompañante, que suelen ser: guardar silencio, si se mueven para ver mejor que no molesten, si han de ir al baño o cocina con discreción, y si se masturban, que no me manchen la alfombra a los saco a fustazos.

Con la sumisa casi es como si estuviéramos solos, salvo que procuro dejarla bien a la vista del acompañante mientras la sesioneo. En este caso la palabra de seguridad solo es efectiva si la dice la sumisa.

El acompañante apenas tiene valor en mi mazmorra.

 

 

 

 

Observar como mira a su mujer que está atada en la cruz.