Control del orgasmo

Si la función del Amo es la de manipular y controlar la excitación de la sumisa durante toda la sesión; el control del orgasmo es, para muchos, el punto álgido de la sesión. Esto remarcará más si cabe, el poder del Amo sobre la sumisa; y ella comprenderá, que tanto el dolor como el placer lo da o no lo da su Amo.

Esta práctica puede ser muy adictiva para la sumisa.

De forma básica hay dos ramas dentro de esta práctica:

- Provocar orgasmos de forma forzada y sin dejar que descanse entre ellos.

- Llevarla cerca del orgasmo una y otra vez, y no dejar que lo tenga hasta que por fin le demos permiso.

Suponiendo una sesión de 2 ó 3 horas, lo ideal es mantener la excitación de la sumisa entre un nivel medio y alto.

En una sesión más larga suelen haber descansos, en los que se permite un rato de relax a la sumisa; sino terminaría agotada antes de tiempo.

Algunas sumisas, cuando consiguen el orgasmo, bajan su nivel de entrega; así que, dejadlo para el final si solo vais a darle permiso para una corrida.

Como en toda mi web, voy a escribir de una pareja Amo-sumisa, que es de lo que tengo experiencia.

Reconociendo de antemano, que las sumisas son muy variables con sus orgasmos y formas de conseguirlos, dejaremos de lado a las que ya se corren simplemente con trabajarle los pezones o las que lo consiguen a base de dolor. Aunque a estas, también son de aplicación lo que voy a relatar más o menos, pero centrándose en su punto de excitación especial.

Con final feliz            Negación temporal del orgasmo        Negación permanente del orgasmo

Al hacer el control del orgasmo, me gusta tener a la sumisa inmovilizada, y cuanto más, mejor. Ya sea con: cuerdas, cadenas, en el potro, en la cruz y hasta dentro la jaula vertical.

Se dice que si la haces acercarse algunas veces al borde del orgasmo y no la dejas acabar, puede serle imposible llegar cuando tu quieras (eso se dice por ahí) Sólo una vez me pasó a mí, con una sumisa que apenas conocía.

Con final feliz.

Opción 1.- Es la más tradicional, se le acerca a la sumisa al orgasmo y se para un rato o se cambia la estimulación a otro lugar menos erógeno para que baje su excitación. Cuando eso ocurra, se vuelve a estimular para que le vuelva a subir la excitación y se vuelve a parar o cambiar de sitio. Así repetidamente hasta que nos suplique que la dejemos correrse. El conocimiento de cómo es la sumisa es fundamental para poder parar a tiempo, pues pocas consiguen cortar su orgasmo cuando ya lo has hecho varias veces. Es una buena practica que ella deba pedir permiso para correrse, así sabremos a ciencia cierta cuando está a punto de caramelo para parar. Al final, se le da permiso para que tenga su orgasmo; y este será mucho más fuerte que uno normal. Dejarla un ratín en esa posición para que vuelva a la tierra; que andaba hace nada de viaje entre estrellas. Lo sé, porque muchas ven a dios; “hay dios” y “dios mío”, son expresiones comunes.

Opción 2.- Igual que la anterior, pero cuando ya le vas a dejar que se corra la sueltas de sus amarres. Le dejas el aparatito con el que le has estado excitando; te sientas bien cómodo, y ella delante de ti, arrodillada, sentada o tumbada y bien abierta de piernas que se masturbe hasta conseguir su orgasmo. Al terminar y cuando ya se haya relajado, que limpie con su boca el aparatito en cuestión. Si el juguetito ha sido tu pene, la limpieza es imprescindible y terminada con una buena dosis de besitos.

Opción 3.- Se la excita o masturba hasta casi llegar al orgasmo, cuando pida permiso para hacerlo, quita la estimulación y continua con otra practica BDSM. (cera, pinzas, cuerdas, azotes en vulva, etc…) Esto hace que la sumisa no sepa cuando le vas a conceder el orgasmo y así la excitación va en aumento en la sesión; esto repítelo varias veces, así ella nunca sabrá cuando podrá correrse y la sorpresa al tiempo que la alegría por conseguirlo será máxima. Aquí también podemos terminar como en la opción 2.

Opción 4.- Para las multiorgásmicas (que son casi todas) Igual que en la opción 1 hasta el momento de correrse; y entonces, hay dos posibilidades.

A.- Dejar que se corra una y otra vez. Cada vez que se corra que te pida permiso, concédeselo. Dejas pasar unos instantes para que recupere el aliento y sigues masturbándola. Así las veces que consideres oportunas, la experiencia con esa sumisa nos dirá cuantas veces es capaz de correrse antes de quedar agotada y ya no poder hacerlo más. Cuando se corra por última vez, déjala ya tranquila, que se relaje y disfrute de su agotamiento.

B.- Igual que el punto “A” pero a la tercera corrida no dejes ya de masturbar hasta que te suplique varias veces que pares. La sobre masturbación suele llegar a resultarles muy molesto y hasta insoportable, por lo sensible que está la zona y el agotamiento que llevan. Aquí no os extrañe que ella grite desconsolada, dolorida y hasta llore a lágrima viva. Esto es más un castigo que un premio.

Con esta última forma de masturbar y si la estás masturbando con algún vibrador o dildo, comprueba que la lubrificación sigue existiendo o añade lubricante. Algunos vibradores potentes pueden hacer mucho daño y lesionar una vagina seca.

Ojo si es propensa a desvanecimientos; un orgasmo cansa, dos agota, tres o más es un trabajo enorme para el cuerpo de la sumisa. Cuidadin.

Negación temporal del orgasmo

Aquí ya hablamos de castigos claros, de negarle la posibilidad de correrse ya sea en sesión como fuera de ella. Y más, si normalmente se le da a la sumisa el premio del orgasmo en cada sesión (que es mi caso)

La negación temporal la entiendo como de unas horas o pocos días. A menos que sea para castigar una falta muy grave.

Aquí también es importante saber si el Amo controla los orgasmos de la sumisa fuera de las sesiones. Si no tienes la confianza suficiente de que tu sumisa vaya a obedecerte fuera de la sesión, mejor no le niegues nada que no puedas controlar. Una pequeña desobediencia abre el camino a otras más graves.

A según que sumisas la negación del orgasmo en una sesión, las deja con más ganas de empezar la siguiente. Otra vez nos vuelve aquí lo básico, que es el conocimiento de cómo es nuestra sumisa y de cómo actuar en ella.

Negación permanente del orgasmo

Esto no lo he hecho yo nunca. En principio porque no practico el 24/7 y fuera de él, es imposible comprobar que se cumpla; sobre todo si el castigo dura mucho tiempo.

Sólo a las sumisas más entregadas las veo capaces de cumplir esta orden.

Eso si, garantiza que se acuerde de nosotros muchas veces a lo largo del día.