Bondage

Preparación de las cuerdas de cáñamo.

Las cuerdas de cáñamo debemos recordar que están fabricadas para atar o sujetar cosas robustas; y por tanto, la suavidad y maleabilidad no son unas características que el fabricante haya tenido muy en cuenta. Así que, debemos convertir una cuerda rígida, rugosa, ligeramente deshilachada y con una mezcla de olores nada agradables, en el medio: suave, manejable, bello a la vista y de agradable olor con el que bondagearemos a nuestra sumisa.
Hay diferentes métodos para prepararlas; aquí os muestro el mío, que me permite tener las cuerdas útiles durante años.
La primera consideración a tener en cuenta:
¿Qué longitud queremos que tenga nuestra cuerda?
Una cuerda nueva de 10 metros, al finalizar su preparación medirá aproximadamente 9,5 metros. Por lo tanto, cortaremos la cuerda un 5 % más, para que una vez finalizado todo el proceso de preparación nos dé la longitud deseada. Anudaremos las puntas para que no se deshaga el trenzado de la cuerda.
Lavado
Las metemos en la lavadora dentro de una bolsa de tela (una vieja funda de almohada  cosida en los extremos nos puede dar mucho juego), programa de ropa delicada, sin apenas detergente y nada de suavizante y al mínimo de temperatura. Sin centrifugado.
Secado
Una vez sacadas de la lavadora, se extienden a secarse (estirada y tensada con algún peso), a la sombra preferiblemente. Las horas de secado dependerán del calor y temperatura; en invierno las dejo dos días, en verano un día o menos.
Tensar y retorcer
Cuando ya estén secas, atamos una de sus puntas a un lugar fijo, nos alejamos tensando la cuerda en toda su longitud, y retorcemos la cuerda en el sentido de reapretar el trenzado que tiene. Al mismo tiempo estiramos toda la cuerda; notaremos que se alarga poco a poco. Mantendremos la tensión durante un minuto aproximadamente. No hay que tensarla en demasía. Con este tratamiento, la cuerda habrá quedado deshilachada y de aspecto poco agradable a la vista. Si las dejamos un par de horas tensadas con algun peso mejor.
Quemado
Ahora necesitaremos un fuego de gas. Cogemos la cuerda por un extremo y la vamos pasando sobre el fuego. Lo justo y necesario para que los hilillos que sobresalen de la cuerda se quemen.
A continuación frotamos la cuerda con un paño limpio, así quitaremos la mayoría de la ceniza. Esto oscurecerá la cuerda, remarcando su dibujo.
Aceitado
Y ya por último, embadurno un pequeño paño en aceite de jojoba o aceite corporal infantil y froto la cuerda de extremo a extremo. Debe cambiar ligeramente de color la cuerda, pero no es necesario empaparla con el aceite (mejor quedarse corto, que pasarse)
Conservación
La cuerda habrá quedado algo rígida, hay que o mano searla o pasarla por algun canto redondeado para que se suavice. Dejamos secar perfectamente y ya podemos enrollarlas a nuestro gusto y guardas en lugar oscuro y seco hasta que tengamos enfrente al sujeto a atar.
Que lo disfrutéis.