Bondage                   Se buscan modelos de cuerdas femeninas o parejas

En construcción; en breve estará esta sección operativa.

Como más de uno ya sabéis, el bondage es la práctica que más me apasiona de todo el mundo BDSM. Por eso, voy a esforzarme en recopilar y mostraros la mayor cantidad de información posible sobre este bello arte. Advierto que no soy ningún experto, pero sí, un gran apasionado.
ATENCIÓN: Esto es simplemente una recopilación de información, no haciéndome responsable de daños producidos por una mala realización de un bondage. Quién realice estas prácticas asume toda la responsabilidad.

Antes de empezar, unos pocos datos.
Hojojutsu
, arte marcial que consiste básicamente en atar y mantener retenido al contario. Los primeros datos que se conocen son sobre el año 1600.
Sibari o Shibari o Kinbaku, digamos que es una evolución del hojojutsu, en la que se implanta el componente erótico o sexual; y se magnifica la estética disminuyendo la función de retener. Los primeros datos de shibari datan sobre el año 1800, son imágenes eróticas de mujeres atadas.
Bondage, es una denominación occidental aplicada a las ataduras eróticas ejecutadas sobre una persona. Las diferencias con el shibari no están claras, pues cada autor, rama o escuela da su explicación particular. Y yo no me voy a romper la cabeza en esos detalles.
Etapas de un bondage completo, primero se inmoviliza el tronco, luego nalgas y vientre, y finalmente se inmovilizaba el cuerpo en su conjunto.
Cuerdas, en adelante, cuando diga cuerdas me referiré al medio físico por el cual se mantiene atada a la persona sumisa. La variabilidad de tipos de cuerda (cáñamo, arroz, yute, algodón, etc.... ) y de otros medios utilizados ( vendas, cintas adhesivas, pañuelos, cadenas, etc.... ) ya se explicará en el apartado de materiales.
Tijeras, lo primero que hay que comprar y tener siempre al alcance de la mano. No os duela cortar una cuerda si la persona atada se encuentra mal.


Historia del shibari/bondage

Como inicio, establezcamos un orden cronológico:
Primero fue el Hojojutsu, arte marcial; de él surgió el shibari; y de éste se creó en occidente el bondage.
El shibari japonés era una técnica de sutil y muy codificada forma de tortura y apresamiento de prisioneros, que solo podía ser ejecutada y enseñada por un guerrero samurái. El shibari se construía por etapas, con una considerable atención a los tiempos: primero se inmovilizaba el tronco, luego nalgas y vientre, y finalmente se inmovilizaba el cuerpo en su conjunto.
En el siglo XV, Japón estaba inmerso en una era de dictadura y guerras, conocida como periodo Tokugawa, denominado así por el gobernador Tokugawa Ieyasu (1542-1616). Ya antes de ese periodo existían diversas formas, fuertemente ritualizadas, para atrapar e inmovilizar por medio de cuerdas a un samurái enemigo en el mismo campo de batalla. Posteriormente, un código punitivo de 1542 regulaba el uso de cuerdas en la tortura y apresamiento de enemigos y criminales. Existían cuatro formas básicas, que incluían la humillación y la incomodidad (hasta la tortura) para los prisioneros. Estas penas desaparecieron con el reino Tokugawa. En el periodo Edo (1600-1878) se desarrolló un arte marcial, llamado hobaku-jutsu, cuyo objetivo era atrapar y mantener retenidos a enemigos o criminales por medio de cuerdas. Se desarrollaron técnicas muy precisas para lograr este fin (a veces cada comunidad rural y cada familia de samuráis tenía las suyas), de modo que al exponer en la plaza pública al prisionero maniatado o colgado, la gente podía, observando la forma de las ligaduras y el tipo de cuerda, deducir la clase social del reo, el crimen que se le imputaba y a veces, también, su edad y profesión.
Muchos expertos opinan que hojojutsu (también así llamado) es el auténtico precursor del shibari, y por tanto del bondage. Durante cientos de años, la policía japonesa (nutrida de la clase más baja de samuráis sin empleo tras el final del periodo de los Señores de la Guerra) empleó esas técnicas secretas (nadie que no fuera de la casta guerrera podía ver su ejecución) para inmovilizar a los criminales.

 Debían seguir tres normas inviolables al ejecutar un hojojutsu:

  • El prisionero no debía sufrir daños permanentes
  • El prisionero no debía poder escapar

Nadie que no fuera de la casta samurái, debía presenciar su técnica.
Aún hoy en día, la policía nipona sigue practicando sistemas de lucha como el Taihojutsu, que incorporan antiguas técnicas hojojutsu para los atamientos.
Hacia finales del periodo Edo aparece la primera documentación sobre el shibari, en forma de imágenes donde se muestra el uso de la cuerda con fines eróticos, posiblemente como consecuencia de la apertura del Japón medieval al mundo occidental, tras la rotura por parte de las armadas ruso-americanas de su secular aislamiento. Parece ser el castillo de Matsumoto donde se puede probar la existencia de los primeros dibujos señalando el paso del shibari de técnica marcial y de tortura a práctica de refinada sensualidad. La documentación sobre el shibari anterior a ese momento es muy escasa, aunque se menciona en la literatura popular.
Después del shock colectivo que representó para los japoneses la pérdida de la guerra, y con el reafianzamiento de las tradiciones históricas niponas, a partir de la década de los 60, el shibari vive en Japón un periodo de esplendor, que sigue perdurando. Los grandes maestros de las diferentes escuelas, realizan exhibiciones en teatros y salas, gozan de una altísima consideración social y tienen innumerables fans deseando ser su dorei (sumisa/o, esclava/o), considerándose un honor ser sometido a un shibari por parte de uno de los maestros del arte. (Sanchidrian, Isacio. Apuntes de Kinbaku, 1999)
Nota: este texto lo he visto en tantos sitios por la red, que al no saber cual es el original omito la fuente; pero que se sepa que no es mio.

Seguridad

El bondage se basa en una relación de confianza entre la persona atada y la persona que ata. Sobre esta última recae el grueso de la responsabilidad, dada la indefensión (previamente consensuada) de la otra. Para evitar accidentes, que en ocasiones pueden llegar a ser graves, se deben seguir algunas normas básicas de seguridad:

No dejar nunca sola a una persona atada. No pasar jamás una cuerda alrededor del cuello. Para hacer un buen bondage, no es necesario apretar las cuerdas demasiado. Mientras se ata tener en el bolsillo unas tijeras funcionales, como medio de liberar rápidamente a la persona atada. Prevenir los riesgos de caída: una persona atada puede llegar a sufrir un accidente serio si cae hacia atrás. No realizar suspensiones con la persona atada si no se tiene la suficiente experiencia, ya que es una operación delicada. No utilizar nunca nudos corredizos u otros tipos de nudos resbaladizos. Estar atentos a cualquier cambio de color de las extremidades atadas, hormigueos o entumecimientos. Realizar sesiones de corta duración si las posiciones son incómodas o si la persona que ata no es experimentada. Hidratar regularmente a la persona atada y suministrarle líquidos. Controlar continuamente a la persona atada. Si el bondage inmoviliza los brazos, no poner mordazas u otro impedimento que impida hablar a la persona atada.
Muchas de las posturas que se reproducen en el material gráfico sobre bondage, son de exhibición, no pueden ser reproducidas sin un alto dominio de la técnica. No se deben correr riesgos innecesarios.
Las personas que practican este también denominado arte sexual suelen estar en todo momento muy pendientes de las necesidades y del placer de su compañero o compañera; no hay que olvidar que para muchos de sus practicantes se trata de un juego sexual, con roles de sumisión escenificados como parte del juego.

Es cierto, sin embargo, que también existe un importante sector que lo practica de forma consensuadamente ritualizada, donde todos los elementos que se incorporan responden a implicaciones profundas y consensuadas entre las partes, sin rastro alguno de elemento de juego o escénico.
ATENCIÓN: El autobondage (es decir, la práctica del bondage en solitario, en donde la persona pasiva y activa son la misma) es una práctica de alto riesgo, pese a ser muy popular en los Estados Unidos, y precisa de seguros y amplios conocimientos sobre sus técnicas, prevenciones y riesgos, siendo de todos modos desaconsejado por la mayor parte de las instituciones más afamadas del BDSM y del Bondage. Un importante porcentaje de todos los accidentes mortales que se dan en Estados Unidos relacionados con el autoerotismo, proviene de la comunidad de practicantes de ese tipo de bondage extremo.

NOTA; Texto encontrado en la red y muy difundido.